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lunes, 4 de julio de 2011

La socarronería





Tengo que confesar que la primera vez que me llamaron socarrón me agarre un fuerte mosqueo, porque era una palabra que no escuchaba desde hacía muchos años y entendí que la primera de sus dos erres era en realidad una b. El lector puede extraer las consecuencias que se derivaron de este equívoco, después, una vez aclarado, corrí al diccionario para darle la interpretación correcta y descubrí “persona burlesca, disimulada e irónica”, suspiré aliviado pues estaba totalmente de acuerdo con el apelativo que me habían dirigido. En aquel entonces yo era un perfecto socarrón.

Ahora, muchos años después, he elegido esta palabra para desarrollar uno de estos breves ensayos con los que no pretendo otra cosa que ordenar mis ideas y entretener al lector ávido de novedades y he preferido hacerlo tomando como base la actitud, en vez del sujeto. Les explicaré porqué; hablar de “socarronería” me produce la sensación de que es una palabra que si la digo cuatro o cinco veces en el texto habré prácticamente llenado un folio y ello me evitará extenderme demasiado sobre su contenido, que por otra parte me merece todos los respetos, pues en el mundo de hoy, lleno de codicias, envidias y otros males, ¿puede haber alguna actitud mejor que la burla?, quizás el desprecio, pero eso puede herir sentimientos de forma más cruel que la ironía. Por ello quiero preconizar, promover, propugnar que practiquemos todos un poco más la socorrida socarronería, además así, podremos eludir tener que razonar los grandes problemas que a diario afrontamos.

He hablado de burla y de ironía, pero he dejado sin mencionar el tercer epíteto que el diccionario aplicaba, no menos importante que éstos, “el disimulo”, o como los psicólogos lo llaman, “el confirma borrico”. Esta es una cualidad que las personas que saben interpretarla a la perfección es porque poseen un don especial, pues en los tiempos actuales es difícil disimular. La gente pervierte este verbo, y se disfraza, se muda de rol, pero el auténtico disimulo está solo al alcance de los buenos estrategas. Consiste en estar presente pero pasando desapercibido, distraerse del hecho voluntariamente. En fin, es todo un ejercicio que necesita una práctica para hacerse con la corrección debida, yo recomiendo insistentemente realizar a diario algunos actos de disimulo con objeto de perfeccionarlo para cuando sea menester su utilidad.

Ahora bien, en el otro lado de la balanza debemos reflexionar sobre que actitud es preferible tomar cuando nos enfrentamos a alguien que desborda socarronería (¿cuántas veces van?). Podemos optar por sentirnos ofendidos, humillados, dolidos, pretender ignorarlo. Pues bien, mi recomendación es pasar rápidamente al contraataque y responder con la misma moneda, ello suele provocar la mayoría de las veces, si el contrario es digno rival, un diálogo hilarante y pleno de ocurrencias del que se desprenderán positivas conclusiones para ambos.

He aquí entonces la moraleja de este texto, utilicemos la socarronería con habilidad y prudencia, en la seguridad de que redundará en un divertimento general y si alguien se molesta, bajemos nuestro diapasón un punto, pero no pidamos excusas pues el buen socarrón nunca ofende, solo retrata la realidad con humor y eso no puede ser malo, no caigamos en aquello de “excusatio non petita, accusatio manifesta”, si el contrario no sabe interpretar nuestro humor lo que podemos hacer es recomendarle que asista a cursos de bromas, que lea a Forges y otros humoristas nacionales de reconocido prestigio, y que cuando aprenda a reírse, recapacite sobre la conversación mantenida, seguro que para entonces ha cambiado su manera de verlo.

Terminemos pues intentando poner en rima esta recomendación, a ver si así se tiene más en cuenta:

Practica la socarronería
hazlo con fina ironía
no desmerezcas la burla
siempre que no sea burda
del disimulo haz un arte
que todos querrán copiarte
si te llaman socarrón
no te preocupe en exceso
mejor que te llamen eso
a que te llamen…… (ver el principio de este ensayo).

8 comentarios:

haideé dijo...

Aunque hace mucho que no practico la socarronería no puedo por más que encontrar la paradoja en cualquier momento, y una de ellas es el gesto que has escogido, como lo escogen otros para comunicar su malumor: A ello voy, cómo es que se usa el dedo corazón para este gesto? :)))
¿Te das cuenta de cuan llenos de amor estamos y lo mucho que lo ignoramos? ;)))
Un abrazo y feliz verano -.-

María del Carmen dijo...

La socarronería es tan actual en estos tiempos y en estos lares pero la denominan de otro modo.

Como soy educada no la escribo.

y lo quees peor se practica sin denominarla.

Me he enontrado muchas veces con palabras en desuso por la costumbre, y como si fuere poco me dicen que hablo y escribo en difícil.

Te acompaño en tal postura y acordea tu post.

y te digo:

Vengo de lejana tierra austral,
Buenos Aires es mi tierra,
Tierra mía de mi gran querer
Que al ritmo del dos por cuatro
Conforman quebradas y andares
De un utópico existir
En el cuál siembro mis huellas
En sincera amistad
Dejando paz por doquier,
Hoy vengo a dejar mi saludo
Como humilde ramillete
De aterciopeladas violetas
Junto a distinguida invitación:
Pasa por mis blogs
Y retira los premios y otros
Entregados con gran cariño
En cada uno de ellos
A puro sentir de mi corazón.
Allí te espero con cataratas
De premiosy detalles
Para que siempre
Recuerdes que en
estos lares hay alguien
Que en ti piensa!

Abrazos

Marita
Ir a:
www.panconsusurros.blogspot.com

Y de ahí de paseo para retirar tus obsequios… ya disfrutarlos!

AH! TE PARECE QUE ESCRIBO EN DIFÍCIL Y SERÍA DABLE SABER TU OPINIÓN.

La Gata Coqueta dijo...


Vamos a celebrar el día de la amistad con unos días de adelanto...

Una de nuestras amigas fue quien lo inició hace unos días, y lo continuo con parte de sus regalos.

Más otro que yo he personalizado, pensando en ti, que lo encontrarás al final de los demás, con el que acompaño para que tengas variedad para compartir.

Los obsequios están en Mis caricias del alma, en la entrada subida con fecha de hoy.

Un abrazo de madreselvas para este fin de semana, que a través del aroma envuelven con ternura los sueños que anidan en los corazones...

María del Carmen

PD/Siempre he aplaudido la socarronería y la seguiré aplaudiendo siempre que este acompañada por la ética...

Equilibrista dijo...

"hablar de “socarronería” me produce la sensación de que es una palabra que si la digo cuatro o cinco veces en el texto habré prácticamente llenado un folio y ello me evitará extenderme demasiado sobre su contenido"

perfecta definición del socarrón, jajaja

me he reído mucho con el poema XD

pues nada, socarroneemos todos

Carmen dijo...

Buena reflexión sobre una palabra un poco..rara?, la verdad es que no me gusta demasiado, ni la forma ni su significado, así que valoro doblemente que encima le has dedicado un poema.

Un beso.

tangai dijo...

No puedo evitar rimar con chaparrón, macarrón, esternón... En fin, cosas de un domingo a solas. Si tuviera aquí a un buen contertulio/a me pondría socarrona. De momento rimo nada más. Un abrazo.

La Gata Coqueta dijo...


No soy de aquí, ni soy de allá...

Eras de todas partes por ser un sabio mensajero del amor y la paz...

Ciudadano del mundo, que un desafortunado sábado acallaron el manantial de su voz. Sus palabras se quedaron en penumbra silenciosamente prendidas en la cornisa del viento. Y desde ese instante su legado de vida, que su buen hacer a cosechado, sigue recorriendo los hemisferios dejándolo en cada una de las comisuras del tiempo para continuar creciendo con él en el recuerdo.

Ama hasta convertirte en lo amado, más aún hasta convertirte en el mismísimo amor...

Hoy muchas bitácoras están de luto la mía también, y con estas palabras me sumo al dolor que América latina esta sintiendo en estos momentos.

Pido disculpas por esta intromisión... No puedo evitarlo la tristeza hoy me puede...

Sin olvidarme de desearte un comienzo de semana lo más brillante posible!!

María del Carmen

Dani7 dijo...

Interesante tu ensayo. Considero que habría que usar más la socarronería, aunque tu consejo es esencial.

Desde luego es peligrosa la palabra si se produce la confusión que tuviste.

Un saludo, amigo