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jueves, 4 de noviembre de 2010

Destruidos

Acabo de asistir esta tarde a una tertulia sobre "La batalla de Chiclana - Bicentenario 1811-2011", y se me ha ocurrido que es el momento propicio para recordar lo que dan de sí las guerras:




Quizás fue innecesario preguntarlo
Quizás no se buscó lo suficiente
Lo cierto es que perdimos mucha gente
Lo cierto es que el pasado nunca vuelve

Recogieron relámpagos de acero
Surgieron de la nada cual leopardos
Las batallas narradas no son válidas
Hubo que reinventarlas y sufrirlas

La historia no se escribe con recuerdos
Se vive cada día y se descubre
Si hay momentos amargos, algo queda
Las cosas cuando cuestan son duraderas

Se desvanecen en etéreos suspiros
Los ratos de placer, las carcajadas
Cuando ruge el poder, no queda nada
Cuando el sol se transforma cual granada

Los espíritus de tanto hombre valiente
Sostienen nuestra llama incandescente
Para evitar repetir los errores
Para enseñar caminos alternantes

Quizás será mejor no olvidarlo
Quien sabe que momentos nos esperan
Generaciones enteras sucumbieron
Para que otras posteriores lo supieran

Aferremos por tanto la enseñanza
La guerra es cruel,
No es una chanza

10 comentarios:

Cornelivs dijo...

Nunca mas la guerra. Nunca. Bajo ningun motivo, ni premisa, ni justificacion, que no la hay.

Nunca la guerra. No mas guerra.

Un abrazo, amigo.

Carmen dijo...

Desde luego la tertulia ha tenido que ser muy interesante para que llegues a casa tan inspirado.

Malditas las guerras, desde las guerras cruentas entre países, hasta las guerras de rencillas de unas vecinas. Ojalá que cada día seamos mejores personas.

(Me gustó mucho lo de relámpagos de acero)


Un beso

tangai dijo...

Es sorprendente en qué poco tiempo haces estas cosas tan buenas. La inspiración está ahí, y salta en cuanto conecta con la empatía.
No a las guerras.

Luis dijo...

Buen fin de semana,
Luis

Dani7 dijo...

Me hubiera encantado ir a esa tertulia. Parece que las del pasado son hitos de nuestra historia, pero lo cierto es que hoy en dia hay muchas, demasiadas todavia.

Muy buen texto, y buena ocasión para afirmar nuestra repulsa a la barbarie.

DEMOFILA dijo...

Buena poesía para evitar caer en más guerras fraticidas entre hermanos y paisanos, como dices en ella mejor es no olvidarlo para que no se repitan estas guerras en las que se pierden muchas vidas que, como dices, nuneca vuelven.
Veo que mi poesía te ha parecido un poquito "ñoña", como todas me ha salido del corazón, y tal como me ha salido la he sacado, puede que sepa hacerla mejor, pero hago lo que me sale en el momento en que me pongo en el ordenador, quizás no fuera mi momento.
Besos, hasta pronto, con todo mi cariño

Enrique Rojas Guzmán dijo...

No a la guerra, a ninguna.

Un saludo

Equilibrista dijo...

Cuando ruge el poder, no queda nada

Ya basta de guerra. La historia se nos muestra normalmente como una ristra de batallas, enfrentamientos, conquistas, registros de hambre y pobreza. Lees un libro de historia y lees algo deshumanizado. ¿Dónde está todo el dolor y el sufrimiento? Quizá, sólo en la literatura.

izara dijo...

Es difícil aprender del recuerdo,
cuando difuminamos tanto la pizarra.

Un saludo.

el piano huérfano dijo...

AY las guerras,,,,yo vengo de un pais de guerra, y créeme nadie sale ganado.


hace tiempo que no me pasó por aquí ni por ningun blog por problemas de tiempo, pero me emocionan tu fieles comentarios.
ahora con tu permiso voy a leer todo lo que no he ledi y te voy comentado
¿vale?

abrazos